lunes, 28 de marzo de 2011

Hn1…. (Hn vacia)


Cuando mis pies se convierten en polvo y me vuelvo liviana entre los dedos del que se declara dueño de la caza, aquel felino que sopla al viento mis caderas y me esparce al aire entre los habitantes que dificultan la respiración de los niños con asma.
De ahí en más todo cambia, no pretendo que aquel que me dejo de amar sienta por mi algo más que nada y en la nada me quedo, pendulando y en actitud de huida por las noches (…) camino hacia los ciervos.
La gravedad vuelve mi cuerpo terso y desgarbado; acaricio la tierra y todo tiembla. Los pájaros huyen del refugio y el alimento que les da el árbol de mato, abandonando a su paso a pichones pobres de plumas y ricos de hambre. Mis rodillas ceden y sangran, pero aún tengo fuerzas para seguir sintiendo.
Soy algo más que viseras y un organismo autómata, soy más que envase y enfermedad. Soy la que truena tras del rayo, lenta pero potente y hago eco en el laberinto que contiene tu cráneo, como los sueños; soy cicuta y mala junta, pero tengo un corazón de madre de 180 años y juego al “aparece- desaparece” como los niños sin, pensar en el vicio. Soy la mujer destinada al olvido y es que algo conmigo siempre termina mal.
(Limo mis uñas hasta los huesos y entiendo que eso no es normal, pero en la piel no se regeneran las huellas digitales y esa es la idea del anonimato, de la transgresión para con uno mismo)
Lleno mis pulmones de aire; la tráquea se me cierra como siempre y me ahogo una vez más. Bocanada de miles de partículas me dan fin, se corta el boleto y el zorro no pide porque ya sabe que estoy condenada a bajar.
Quiero salir del aislamiento por que el aire está viciado, y esta jaula me hace sentir mal, en cualquier momento estallara algo que no voy a poder controlar, aunque nunca estuve lo suficientemente cerca para que me vean el alma.
Suspiro y el efecto pasa.

martes, 30 de noviembre de 2010

La noche vestida de mierda


Seguramente el tipo no la quiso matar, (dice la señora que cuida a monseñor), ella no respondió lo que el quería oír, y bueno, así le fue. La cosa es que ella amaba más a su madre que a su padre.
- Y… (Pienso por un segundo), que bueno que pudo responder, así es el amor ¿no?. (La vieja me mira con mala cara y se acerca apresurada a las chusmas que se agolpaban para ver al asesino)
Y si, que bueno que Isabel haya podido responder, pero hoy, aquí afuera, está lejos de advertencias, la ambulancia del SAME se la lleva tapada con una bolsa negra que le llega hasta el principio de la raya de sus cabellos, seguramente la van a velar sus tías, si, seguro que Pieve está preparando la sala y sus amigos ya se han empezado a enterar.
Entro a mi casa y prendo un pucho… lloro. La verdad es que la extraño mucho a Claudia, debe ser este olor a muerte que envicia el aire del barrio, pero ella está muy lejos de mí, cada vez más lejos. Y para lo que es peor, está feliz, la he perdido, para la felicidad ya no hay remedio.
Hoy la bruja esta que tengo de amiga andaba con los caracoles en la mano y no tuvo mejor idea que tirármelos a los pies.
Chak, chak, chak, chak…(Silencio)
Se agacha, los recoge, me mira medio con lastima y se da vuelta quejándose en voz baja.
-Ehhhh!!!! ¿Que viste?... Decime que viste che!
La muy yegua apura el paso y se pierde entre los alumnos.
Esto seguramente vio.
Un amante preso al que voy a tener que abandonar, porque que diría la gente. Mi mejor lengua se pondría valiente y acabaría amoratada, trasladada por el SAME vaya a saber Dios a donde, ya ni me importa, ya no me sirve. Pero el peor presagio vendría de las manos de las lagrimas, llanto por mi pequeña, a la que amo más que a mi vida, a la que nuestra sangre nos quema como el acido por las venas y no nos quejamos porque nos gusta, a la que me cuesta mucho dejar crecer y ver en su rostro, un rostro humano.
Pero hay que callar, por Dios (me persigno), pero que va a decir la gente!

miércoles, 29 de septiembre de 2010

5. A los 14. Casi un ser humano.


Lo feo de las despedidas son las habitaciones ventiladas
Y el olor a azufre de los volcanes que se han contenido el vomito.

A los 14 le entregue las reliquias de mi familia a una serie de paganos
Que no vale la pena nombrar, ni recordar.
Lo que es peor,
A las doncellas de la familia le enseñaron siempre tarde lo del cristal mágico,
Da vergüenza,
Es tabú,
Yo no sé,
Lo único que sé es que el mío se ha roto y puedo verme hasta el corazón.

Las moiras han delineado mi destino para esta altura,
Y he podido torcer sus hilos y tejer algo nuevo,
Actitud que se me iba a volver vicio con el paso del tiempo.

A los 14 fue la primera vez que salí a pasear con Caronte,
Lo bese en los labios, y desperté las pasiones de los dioses,
Claro está, que volví para “callarlo”.

Pero también perdí batallas,
Pero se fue fogueando mi corazón
y minando mi criterio y la manera de encarar las cosas.

No quiero ser ni esposa, ni hermana, ni hija,
Mucho menos novia, pero si amiga,
Yo puteo, no pego.

Fue mucho para mí mirarme al espejo
Y descubrir que la jaula había crecido y ya no sentía a la niña…
Esta vez, era casi un ser humano, pero no sé muy bien que era.
Mi estado: Critico.

miércoles, 14 de abril de 2010

¡¡¡Vení!!!!


Yo te observo… casi siempre lo hago cuando llegas al bulín… siempre con tu porte de lord inglés, tus cabellos rubios, tus manos desobedientes adornadas por la pipa de tu abuelo… hoy tenés las piernas fuertes como un potro salvaje y una barba de niño que te dibuja el rostro de hombre fuerte.
Yo siempre sentada en el mejaharí del gran salón de la chilena, piernas cruzadas, cabellos sueltos, boca sangrante y un cigarrillo entre los dedos que invite a la bestia a morderme toda la piel…
El anzuelo es perfecto, o es el mejor que pude encontrar, yo se que a vos te gustan mis medias de red y los tacos desgarrando el aire… vení… mis piernas te esperan afiebradas… vení… pone tus ojos en mi…y dejemos que el destino nos aniquile… vení el cuarto esta preparado… por favor vení… te lo pido como una perra hambrienta y eso es mucho para un miserable como vos…



Y vos… y vos venís, me besas los labios y luego, como siempre… te vas.

viernes, 9 de abril de 2010

sábado, 27 de marzo de 2010

SOY POCO PARA TI, MUCHO PARA TI, PERO JUSTA PARA NADE...


- ¿Qué ha cambiado?
- He cambiado querida, ya no soy más un chico común y corriente…
- Que lástima…

Hoy respira por ultima vez los aires de una patria prestada, se baña en ese mar en el que alguna vez naufragaron los hombres de la isla… si tan solo es magma endurecido por la lluvia, si tan solo es la vida y la esperanza de otros miles a los que no les conoce el rostro, si tan solo es… un chico, tan común y tan corriente como eso.
Hace unos años el chico se puso las alas de los cóndores patagónicos y emprendió vuelo hacia una gota aislada del resto, con su mochilita abarrotada de miedos, y de reliquias otorgadas por sus ancestros, mochila que se volvió morral y viento, que hoy ya no es mas un sueño, que hoy, como ayer, es realidad..
Estira las piernas hasta tocar el suelo y siente que las manos ya no le pesan y en sus dedos se cuelan los restos, los restos de un niño bueno… y aquí esta el chico, tan común y tan corriente, que se diferencia del resto…

- ¡Que has logrado!… si has logrado, ¡que has luchado!, si, también has luchado… y por sobre todo ¿que has olvidado?… tu sabes que has olvidado.
- No, no he olvidado.
- …

Sabe Dios que se me han llenado los ojos de lágrimas más de una vez por tu causa maldito, sabe Dios y no sabe, porque me he escondido de sus saberes, Sabe Dios y no sabe, por que lo he dibujado bien en mi rostro y lo que es peor, no lo sabe porque le mentí también (tan- bien) a los Dioses paganos, primos hermanos de aquel oscuro maestro… asegurando que no lo sabe, porque en la familia se confía, no se duda… y porque uno nunca espera una hija mentirosa.

- No pierdas tu tiempo conmigo.
- Yo no pierdo el tiempo con nadie.
- Mejor así.
- ¿Así?, ¿así como?
- Así, bien claro entre los dos.
- Nunca hubo claros entre los dos, no te equivoques conmigo…

Tus pies dibujan la arena de la mas infinita orilla, y las lágrimas se mezclan con el agua salada que borra tus huellas y prometes volver…
La academia espera tu partida, los cajones han murmurado tus últimos minutos, el agua de la ducha se enciende para limpiar tu cuerpo, y llora, y llora lágrimas sin sal ni sobras… secas tu cuerpo con el paño del olvido y te vistes la piel desnuda con la ropa que ha desgarrado el sol y la gracia, y emprendes viaje de vuelta, ya no como niño con mochila y alas… vuelves como hombre, sin alas lo cual es una lastima, vuelves con algo mas valioso que los miedos, vuelves con tristeza y pensamientos, vuelves con saberes en la mollera y un papelito que lo comprueba, pero el punto es que vuelves…

- Vuelvo para volverme a ir.
- Haces bien, siempre y cuando sea para ser feliz.
- ¿Qué buscas de mí?
- Nada.
- ¿Por qué suenas todo el tiempo como si me amaras entonces?
- Porque te amo.
- ¡Pero yo no te amo mujer!
- Ya lo se.
- … ¿Entonces porque me amas?
- Porque mas allá de que vos me ames o no a mi, yo te amo, aunque me cueste decirlo, mucho mas me pesa sentirlo, porque te amo te dejo ir caminando por la calle contraria a la mía, porque aquí no se trata de mi y si de que vos seas feliz.

Y ahora soy yo la que te pide que te marches, porque yo también deje a mi patria y mis ancestros por este suelo bendito, mi aire ya no está viciado de palabras desencontradas y risitas burlonas, ahora puedo sentir como respiro, porque yo no soy mujer de mundo y si de paraísos ocultos, como me lo cantaron los brujos que me pusieron en el vientre de mi madre… “la niña del desierto, la niña de los llantos de sal y los pensamientos oscuros, del corazón envuelto en tormentas de arena, la niña caminará y encontrará, en medio de la nada, un pequeño paraíso”… y aquí estoy, yo me quedé en este puente porque me hace feliz a mí, aunque no estés vos, así que puedes seguir tu paso…

miércoles, 10 de febrero de 2010

Selva... (o, bajo los efectos alucinógenos de alguna droga)


Se abrió el telón, se abrió el libro, y de pronto me hallé de pié frente a una enorme selva delineada por la luz de la luna.
Pequeños ojos, lenguas y el sudor de los árboles; mis sentidos no han podido diferenciar más que eso esta noche, y los tambores me invitan a correr.

La ninfa me había pedido los detalles de la expedición, quería saber qué se sentía poder volar, besó mis manos y sopló en mi rostro sus cristales; La tormenta había pasado, o aún no había comenzado...

¿Correr hacia donde?, ¿Correr hasta cuando?, ¿Correr porque?, ¿Correr?... millones de interrogantes se cruzaron por mi cabeza en delirantes segundos a los cuales mis pies le ofrecían resistencia.
Las hojas me rebanaban la piel de brazos y piernas... ¿Y yo?, y yo solo corría y no sólo corría, escapaba... ¿Pero de qué?.

No era un buen momento para dejarte y sin embargo te he dejado, ahora me persigues con ánimos de recobrar todo aquello que has perdido, aquello que no te he pedido, tus momentos, tus gotas, tus palabras, tus pasos, tus caricias, tus nombres, tu amor...
¿Y yo?... y yo no puedo desprenderme de todo aquello y al correr las baratijas me pesan, pero no desisto y corro.

La huella me sigues de cerca, el crujir de las hojas te delatan, los mosquitos me lo cuentan al oído y la luna juega en mi contra por que te ama, lo sé; siempre lo he sabido, ella te ha dado lo que yo no he podido... la luz y la calma.

Y de pronto me detengo... se que también lo has visto; y espero hasta que te pongas a mis espaldas para confirmártelo.

- Ya no escapo, el fuego me ha encandilado y no puedo detener mi sed de pecar. (te digo)

Siento ahora si, tu respiración en mi espinazo y antes de que digas palabra, o peor aún. que tus manos desgarren mi piel, me doy vuelta y tapo tu boca, miro la brea de tus ojos cansados... desesperados y te digo al oído que no te muevas...
¿Y vos?... y vos obedeces, como siempre, como cada vez, porque es lo que has aprendido a mi lado y el habito aún no se ha esfumado de tu cerebro pequeñito.

Destapo tu boca y pierdo de vista la brea... voy al fuego sin hacer ruido. Detengo mi respiración, aligero mis pies hasta flotar, lento y con los ojos del cazador observo cada detalle de los tizones en el viento, me acerco...
¿Y vos?...
y vos me miras.

La densidad de la selva se ha evaporado, el ruido de las hojas y las voces de los animales, incluso la tuya han desaparecido; solo escucho los tambores y el rechinar de la madera cuando el fuego la conquista, sigo avanzando hasta el mas claro de los claros...¿Y ahí?... y ahí estaba él, sentado frente al fuego dándome la espalda, aún no ha tomado en cuenta mi presencia.

Era todo muy raro, quizás no raro y si novedoso, de su boca salían sonidos en lenguaje aborigen, al igual que los tatuajes en su piel y en su cabeza desnuda, todo me decía que me encontraba frente a un importante brujo.

¿Y él?...
y él cantaba, y de pronto también fumaba. Ese ritual me llamo poderosamente la atención, ya que de esa pipa larga que sostenía entre sus manos y entre sus labios no se destilaba humo.
Pequeños gusanos, mas parecidos a huevos de hormiga negra que a larvas de mosca salían de la mirilla de la curiosa pipa, y antes de tocar el suelo estallaban dejando escapar de su interior una especie de animas que gritaban y silbaban en torno al fuego, alimentándolo, besándolo y danzando con él en una banda infinita.

¿Y él?... y el se encontraba extasiado con lo que estaba sucediendo... ¿Y yo?... y yo no perdía detalles de todo aquello; ¿Y yo?... y yo también estaba excitada y perdí la noción de mi cuerpo, de mi tiempo y de mi misión... y me dejé caer.
Los dedos de mis pies dieron muerte a una hoja ya seca que descansaba en el suelo y fue la misma intrusa quien le gritó mi nombre al guerrero... ¿Y él?... y él y las animas en el fuego me miraron con ojos de furia, sórdidos gritos corearon mi suerte imposibilitándome el escape... ¿Y él?... y él me sostuvo fuerte el brazo y arrastró mi humanidad al fuego... ¿Y yo?... y yo me dejé vencer y me entregue a aquel ritual de purificación.
El fuego desintegró con su calor mis vestidos y mis joyas, derritió mis cabellos, mis pestañas y cejas... pero no me quemó la piel.

¿Y ellas?... y ellas me comenzaron a girar alrededor, las animas se entretejían unas con otras vistiendo mi cuerpo desnudo y me susurraban la suerte de las damas curiosas... ¿Y él?... y el nos observaba y esperaba...

Cuando todo estuvo listo el hechizero metió una de sus manos al fuego, las animas lo miraban con una sensualidad inmejorable; ¿Y él?... y el buscó mi mano y me sacó del vientre del Dios Fuego.

Sacó de uno de sus bolsillos unos pigmentos con los que tiñó con líneas extrañas mis ojos y mi boca. Lamió el néctar de mis pechos que con el roce de su lengua se teñían de negro, como una gran mancha oscura que se extendía con vertiginosa rapidez por mi cuerpo... la saliva de su boca se evaporaba en mi piel... ¿Y yo?... y yo ya no era una dama curiosa, tampoco era ya una dama, ni una curiosa, mucho menos una mujer, mucho menos la mujer de otro, ni la suya, ni la del fuego...
¿Y yo?... y yo me había convertido en una de las fieras salvajes que habitan aún en esta selva de almas perdidas y mi tarea aún no se haya cumplida.

(- ¿Que ha sido de aquella fulana a la que le encomendé detalles? (Grita la buena actriz))

¿Y yo?... y yo gritó aún más fuerte:

- “¡Me he convertido en ninfa y hago pecar de poderío a las desafortunadas mujeres terribles. Les hago prometer para no cumplir, les hago y les deshago la suerte.
- También me he convertido en hiedra, en serpiente y en hoja delatora que grita la suerte de las curiosas damas, que ríe y que llora.
- Me he convertido además en larva y en hada y miro con sensualidad al guerrero (otro buen actor), y protagonizo la triste escena que se monta, una y otra vez.
- Me he convertido (por tu hechizo desgraciada) también en pigmento que se aloja en los dedos del extraño hombre y que mancha la piel de las miserables...
- Y por ultimo, para cerrar el telón de la obra de tu teatro, te escribo que también me he convertido en tatuaje, en alma y en hechicera desgraciada, y me encuentro y me pierdo, pero ya no puedo salir de esta selva, escenario de la desesperación!”...

Y ahora si... ahora si...

- ¿He cumplido mi tarea?
- ...
... Y ya no hay voces, y ya no hay nada mas que decir.
Cuando los telones se cierran, los actores se sacan el maquillaje y los disfraces duermen; el teatro se oscurece y no queda nada, y no queda nadie.
Del otro lado de la calle, los lechos cobijan a infelices con pinta de seres humanos. Y eso es lo que sos, una infeliz. Y eso es lo que también soy, una infeliz. Pero esta infeliz ya no es, y eso nos diferencia insignificante criatura.

- “¡Ahora niña, cierra la tapa de tu libro, no termines de leer la historia y guárdame en el ultimo anaquel de tu biblioteca!. Que la selva se vuelva polvo y el viento nos haga desaparecer!!!... ¡que una y otra vez volverá a suceder ... “Pero ten cuidado pequeña, que algún día serás dama. Ten cuidado, por que tu curiosidad tarde o temprano me traerá de nuevo a tus manos, pero esa vez terminaras la historia porque tu suerte estará en mis manos...”